lunes, 22 de junio de 2015

Seamana Santa en Omate

Omate



Según el Dr. RP Saúl Ticona Monje en su libro “El último Atardecer” 2005, La Semana Santa en Omate es: “Fiesta central de la fe católica, como es la fiesta de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús, donde el Señor nos rescata del poder del mal y nos abre el camino del Cielo inaugurando así la nueva creación, no podía faltar en su vida e Historia”. “Es tradicional, mostrar el espíritu de penitencia y de fiesta, en las conocidas “posas” altas y coloridas, que significan o nos señalan el camino al cielo que cada cristiano debe recorrer; es levantada por cada familia y anexos y a turnos, creándose también una sana competencia de quién construye la posa más alta”.
“La Semana Santa ha marcado profundamente la vida y la religiosidad de San Lino de Omate, es conocida como una de las principales manifestaciones religiosas del Sur”. “Los sentidos y sugestivos Domingo de Ramos; el Encuentro de nuestra Madre con su Hijo, antes del martirio divino del Viernes Santo; la procesión penitencial del Viernes Santo; y el Domingo gozoso de Pascua de resurrección, marcan los momentos centrales de la Semana Santa omateña.”
Sus procesiones, sus posas y el recogimiento religioso de su gente, marcan una peculiar forma de vivir los principales momentos salvíficos de nuestra historia
Adicionalmente al guión prescrito por la Iglesia peruana, en Moquegua se tiene por costumbre que el Jueves Santo los devotos y vecinos carguen los palos mayores (dos) de 18 a 20 m para que al día siguiente, durante la escenificación del Vía Crucis, se edifiquen los siete altares gigantes llamados "Posas".
Las Posas tienen una inclinación ascendente de grada en grada (hasta más de 30). Se visten de negro y blanco en señal de luto y son adornadas con imágenes, arcos, alfombras de flores e iluminadas con focos de colores.
El Sábado de Gloria las telas negras de las posas son sustituidas por otra de color rojo en señal de resurrección y alegría.

Santa Fortunata


Patrona del distrito de Moquegua
Nace en Cesárea, Palestina, en la penúltima década del siglo III de nuestra era (281-287). Víctima de las constantes persecuciones imperiales romanas contra los cristianos, fue apresada durante la Décima persecución ordenada por el Emperador Dioclesiano, llamada “La era de los Mártires” por los miles de cristianos sacrificados en medio de atroces tormentos. Después de crueles suplicios, fue degollada, probablemente un 14 de octubre entre 298 a 302, junto con sus hermanos Carponio, Evaristo y Prisciano, cuando sólo contaba con 17 años.
Su cadáver fue guardado por los cristianos y sepultado en las Catacumbas de Calepodio en Roma, galerías subterráneas secretas, donde los cristianos perseguidos realizaban sus cultos, relativamente protegidos de los romanos paganos. Quince siglos después, Su Santidad el Papa VI autorizó al Cardenal Marco Antonio, Vicario General de su Santidad y a Santiago Cardenal, Secretario Marco Antonio, Vicario General de su Santidad y a Santiago Cardenal, Secretario Custodio, exhumar el cuerpo de la Mártir junto con un vaso de cristal conteniendo su sangre. El 5 de Enero de 1793 se autorizaba “retener, donar o enviar fuera de Roma el Sagrado Cuerpo para exponerlo a la veneración de los fieles en cualquier iglesia, oratorio, capilla...”, tal como dicen las Letras Originales o auténticas, documento guardado en la actual urna.
Don Jaime Severine, Canónico de la Iglesia de San Marcos, encargado del cuidado de las reliquias, donó el cuerpo al Padre Fray Tadeo Ocampo Prefecto y Comisario de Misiones del Colegio de Propaganda FIDE de Moquegua, quien en reconocimiento sacó una estampa fechada en Roma el 26 de Enero de 1796. Ocampo y 23 religiosos se embarcaron en Cádiz el 18 de octubre de 1796, rumbo a Moquegua, iniciando dos años de desventuras.
Navegaban en la Fragata “Nuestra señora de la Soledad”, en convoy y con cuatro unidades más. Al segundo día fueron dejados atrás y el 8 de noviembre, a los 21días de navegación los apresó un corsario inglés, a los 13° L.N. frente a Cabo Verde, actual Senegal. Traslados al buque inglés fueron despojados en una pequeña lancha frente a san Pablo de Loanda, colonia portuguesa en la costa sur occidental africana. Por gestión del Gobernador de la Plaza Don Manuel Almeida, en enero de 1797, se recuperó el cuerpo de Santa Fortunata”.... a cuya intercesión atribuyeron verse libres del enemigo y del cautiverio...”, escribía el Padre Ocampo.
Durante cuatro meses recibió el cariño de los portugueses que veneraron el cuerpo de la Santa. En su honor hicieron muchas fiesta hasta el día en que los religiosos pudieron seguir el viaje...” (Domínguez), rumbo a Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires (9 de abril de 1798). Se escribe “.... por el cuerpo de la Santa Virgen y Mártir Santa Fortunata, regocijábanse y acudían en masa a venerar los sagrados despojos...“ (Domínguez). Siguieron la ruta hacia Córdova, Tucumán y Salta... donde se le hicieron solemnes fiestas...” y el Panegírico lo hizo el Maestro Manuel Antonio Castro.
Finalmente, el 8 de octubre de 1798 llegaron al Portillo Viejo de Moquegua, Domínguez describe: “... El recibimiento en Moquegua y las Fiestas celebradas en Honor a Santa Fortunata fueron proporcionales a los sufrimientos padecidos y dignos de la insigne reliquia. Varios días consecutivos hubo misas cantadas de acción de gracias seguidas del “Te Deum Laudamus” por la culminación del viaje...” Mientras que Luis Kuón afirma “... hicieron su entrada en Moquegua el 8 de octubre de 1798, por “El Portillo”, en donde se levantó un arco de flores, alfombrándose, además, la calle principal para el paso de la santa que, conducida en hombros por las matronas de Moquegua, fue seguida en medio de una lluvia de flores y místico recogimiento...” El Párroco Lorenzo Vizcarra recibió y reconoció los restos, los que luego de ser expuestos a la veneración pública en la Iglesia Matriz, fueron trasladados a la Iglesia San Francisco, recibiendo cultos especiales durante 8 días. El Padre Ocampo dispuso que... se le honrara con misa y fiesta solemne todos los años el día 14 de octubre; no debía exponerse de ordinario a la vista del público las reliquias de la Santa, sino sólo el día de su fiesta y alguna otra vez excepcional...” costumbre que se conservó hasta 1958. Desde que cambió de urna la exposición al público es permanente.
Por encontrarse en escombros la Iglesia San Francisco. Fue trasladada a la Iglesia Parroquial de Santo Domingo y allí fuera custodiada por todos lo fieles..” En 1877 se fundó la Sociedad de Artesanos “Luz y Progreso” tomándola como Patrona, obligándose a organizar y sufragar su fiesta, como hasta hoy. La primera celebración conocida data del 13 de octubre 1878 en que la Sociedad iluminó la fachada del Templo y el cementerio de Santa Domingo, ubicado en la actual Plazuela; igualmente se iluminó extraordinariamente e frontis de la antigua Iglesia Matriz. En 1916 se bendijo y estrenó una urna, que guardó los restos de la Santa hasta octubre de 1958, en que fue reemplazada por la actual, mandada a confeccionar por la Sociedad de Artesanos “luz y Progreso” y la Congregación de Mujeres “Santa Fortunata”. Es considerada “Moquegua por decisión propia”; Luis Kuón relata al respecto: “una mística leyenda que la tradición trasmite, hace conocer la predilección que la Santa tuvo por Moquegua: Refiérese que cuando Tadeo Ocampo en su viaje de retorno a su amado Colegio, trayendo el cuerpo de Santa Fortunata, recibía amables y piadosas solicitaciones para dejarlo en los diferentes lugares que recorrió, el cuerpo de la santa poníase tan pesado, que era imposible que fuerza alguna lo moviera. Su destino fue Moquegua, pues la pesada carga trocóse tan liviana como una pluma.
Quiso quedarse en Moquegua y ya está 199 años en esta ciudad, constituyendo su fiesta el más grande acontecimiento religioso subregional. “La devoción a Santa Fortunata contribuye mucho a mantener en Moquegua y en todo el sur del Perú la vida cristiana”. Su fiesta del 14 de octubre de cada año, es organizada actualmente por la Sociedad de Artesanos, la Congregación Santa Fortunata y la Hermandad “La fraternidad”. Además se presentan los miembros de la Compañía de Morenos Santa Fortunata. Se inicia con un solemne novenario desde el 5 al 13 de octubre, durante el cual le rinden su homenaje las principales instituciones locales. Los actos centrales son la Misa de fiesta; a ella” ...llegan miles de peregrinos para postrarse de rodillas y solicitar la bendición para su hogar, su familia y para ellos mismos.
En 1990 el Concejo Provisional de Mariscal Nieto dio un Decreto Municipal por el cual declaraba a Santa Fortunata Patrona Espiritual de la ciudad de Moquegua, entregándole la Medalla de la Ciudad en reconocimiento por os favores recibidos por el Pueblo que se siente honrado con la posesión del cuerpo de la Santa.... se sienten por felices y dichosos, ciertos de tener en ella Abogado en el cielo”.

lunes, 15 de junio de 2015

Sancochado Moqueguano


El plato más popular de los hogares moqueguanos de toda condición es de preparación sencilla. Es una centenaria derivación local del antiguo puchero. Lleva como acompañante la racacha y particularmente el chuño frito, guiso aderezado con queso, leche y huevo. Tradicionalmente ha sido la generosa ración dominguera por excelencia.

Aqui una receta
Ingredientes:
1⅟2 kg de carne de pecho de res, picada
en 6 trozos
Una cola de res, seca (o carne vaquero).
Lonja seca (piel de cerdo)
Seis papas carumeñas
Seis racachas
1 zanahoria
1 repollo (col)
Un puñado de garbanzo
½ taza de arroz
Una ramita de orégano
Perejil
Cebolla
Tomate
Chuño negro
1 tarro de leche evaporada
½ molde de queso moqueguano
6 huevos
Anis opcional
3 dientes de ajo
Manteca
Aceite
Sal
Preparación
En una olla con bastante agua se cocinan las carnes, los tubérculos, la zanahoria, los garbanzos y el arroz; al final se le agrega la rama de orégano y se sazona con sal. Aparte se prepara el repollo.
Al chuño, remojado, una vez pelado y chancado, se le da dos hervores botando cada vez el agua. Aparte, en una olla se calienta la manteca, se le agrega un poquito de aceite y se dora bien el ajo. Se le agrega el chuño con agua luego la leche. Cuando empieza a pegarse se le agregan los huevos , al final el queso bien picado y una pizca de anís. Se sazona con sal al final.
Se sirve primero el caldo con algunos granos de garbanzo y encima se hecha el perejil picado, si se desea en el caldo caliente se puede batir un huevo.
Como plato de fondo se sirven las carnes y tubérculos junto a una hoja de repollo y el chuño. El aji se prepara molido, con aceite de oliva y al final cebolla picada en cuadradito. Es opcional la sarza de cebolla con tomate.



MOQUEGUANO DE CAMARONES



Plato especialidad de Moquegua preparado en base a Camarones que se extraen de la riberas del río Moquegua o en su defecto de los exquisitos y gigantes Camarones del Valle de Omate.
Moqueguano de camarón:

Ingredientes

• 2 kg. de camarones, limpios
• 1/2 pan de cochayuyo
• 4 dientes de ajo picados
• 2 cucharadas de ají amarillo molido
• 2 cebollas en cuadraditos
• 1 taza de caldo de camarón
• 200 gr. de habas, peladas y por la mitad
• 1 kg. de papas, peladas
• 200 gr. de maní tostado y molido
• 100 gr. de ají panca molido
• Sal, pimienta y comino al gusto

Preparación
1. Remojar el cochayuyo en un tazón con agua.
2. En una olla poner el ajo, ají amarillo molido, ají panca molido cebollas, pimienta y comino al gusto. Dejar al fuego hasta que el aderezo esté cocido.
3. Agregar el caldo y las habas. Cuando rompa a hervor, añadir las papas cortadas en cuadrados de 2 centímetros. Una vez que los vegetales estén cocidos, espolvorear con el maní tostado.
4. Mezclar y agregar el cochayuyo partido en trozos que se noten. Después incorporar los camarones enteros, tapar la olla y cocinar de 5 a 10 minutos. Probar para rectificar la sal y servir.

La Cacharrada Moqueguana


El historiador Gustavo Valcárcel ha citado en el libro "101 razones para sentirse orgulloso de Moquegua", el hecho de que en esta ciudad se prepara "La cacharrada". Se trata de uno de los platos típicos de nuestra querida Moquegua, pero que con el paso de los años ha ido perdiendo vigencia.

Hace muchos años, las familias tradicionales de Moquegua o grupos de amigos, se reunían entorno a este platillo para conversar y pasar el día, matizando las horas con algo de música.
"La cacharrada" es una fritura. El plato lleva siete carnes, básicamente las vísceras de la res. Están allí el chinchuli, la criadilla, venas, anchura, el hígado, mollejas y corazón.
Rste es un plato que se debe comer caliente. Se le acompaña con papas cocidas, y con vino seco para "bajar" la grasa de la fritura.
Como el eje central de esta comida tradicional es la tertulia o la reunión familiar, no se le come rápido, sino que uno se toma su tiempo.
Aquí una receta para prepararla:




La Cacharrada Moqueguana
Preparación

Ingredientes
Menudencia de res 
Chunchulí, anchuras, mollejas
venas, hígado, corazón y criadillas. 
Vinagre 
Pimienta, 
Limón 
Sal al gusto

Preparación
Según la tradición, cada una de estas partes se fríe directamente con la misma grasa del animal y por supuesto por separado.
Ocurre que en los tiempos actuales se utiliza el aceite doméstico. Recomiendan los especialistas que preparan este plato, que como toda exquisitez moqueguana; debe ser cocinado con leña y deben emplearse sartenes grandes tipo pailas para que toda la menudencia se fría por igual. 
La acción de servir, también tiene su forma y orden. Primero se sirven los chunchulies, luego las anchuras, mollejas, venas, hígado, corazón y para cerrar este desfile de potajes que saben a gloria se sirve las criadillas las mismas que se preparan con limón, pimienta y sal. 
Se acompañan a los platos con papas sancochadas, ají molido con huacatay, zarza de cebolla, choclo sancochado al gusto de la persona.




Patasca Moqueguana

Delicia moqueguana preparada en base a trozos de chancho, mote, papas y exquisito aderezo.
La Patasca es un plato con historia, de origen prehispánico, en aquellos tiempos se preparaba con carne de alpaca, aves, cuy y yerbas del lugar. En días de invierno se sirve muy caliente para combatir el frío de la región andina.
En el transcurso de la historia, la patasca ha sido nombrada por diferentes escritores como el jesuita Bernabé Cobo, en el siglo XVII, quien escribió un capítulo dedicado a las comidas y bebidas de los indios, un guisado llamado “motepatasca”. También el escritor y poeta español Esteban Terralla y Landa (1750-1805), menciona a la patasca como un plato que se acostumbraba consumir en Lima.
Por su parte, el escritor y poeta Federico Flores y Galindo quien publicó en 1872 su “Salpicón de Costumbres Nacionales” indicó que la patasca llevaba como ingredientes básicos la papa y el mote junto con el caldo.
Fueron transcurriendo los años, y Lima perdió la costumbre de comer Patasca, quedando sólo en provincias de la sierra.
Este plato tiene diversas variedades de preparación de acuerdo al lugar como la patasca de Moquegua, Tacna, Cajamarca, Ancash, entre otras, cada una con un toque especial.
Aquí la preparación más deliciosa: La Patasca Moqueguana!


Preparación de la Patasca Moqueguana
½ kilo de cordero
½ kilo de panceta de cerdo
½ kilo de pecho de res
1 kilo de maíz de mote
Caldo de hueso de res
1 kilo de papas
3 cucharadas de ají panca molido
½ kilo de chuño blanco
6 dientes de ajos molidos
1 cucharadita de achiote
Aceite
Sal

Preparación:
El maíz de mote debe sancocharse y esperar a que reviente para chancarlo. Mientras tanto, hacer un sofrito con el achiote, aceite, ajos y ají panca.
Agregar las carnes en trozos y el mote chancado. Verter un poco de caldo para que pueda cocinar el cerdo y la res a fuego moderado.
Una vez que las carnes estén blandas, se le añade el caldo para formar la sopa, así como las papas, el chuño y el mote entero. Y finalmente echar un poco de ají picante.

Cuy Frito


CUY FRITO Exquisito plato típico de Moquegua, preparado en base a cuy cubierto de maiz molido y frito a la plancha.
Este es uno de los mejores manjares de la culinaria moqueguana. Tiene un proceso de fritura muy especial
Se le sazona con solo sal , luego se le quita la humedad con maíz molido que se le aplica por ambos lados y luego se le lleva a la sartén con aceite muy caliente y en abundante cantidad.
Para logar la combinación de crujiente y jugoso se debe poner un peso para que el cuy se fría plano y rápido y luego se le da la vuelta y se pone el peso que cubre todo el cuy.
Luego se emplata y se presenta a la mesa acompañado de papas cocidas, casi siempre sin pelar que el cliente se encarga de pelarla. Se acompaña, en plato aparte con ensalada de cebolla y tomate que antes era sazonada con vinagre y sal. Ahora se usa también el limón y. también se pone ají amarillo fresco, molido, pero el tradicional era frito y aderezado con el rabo verde de la cebolla.
En Moquegua era tradicional que con el cuy siempre se tomaba vino que luego se hacía el juego de "sacar la zorrita" que consistía en que cada comensal, de la cabeza del cuy, de la zona del caracol del oído debía sacar un huesito parecido a una zorrita.